Un mundo al revés

Fecha: 18-Noviembre-2000.
Lugar: Velódromo de Anoeta, Donostia.
Intérpretes: Estopa.
Asistencia: lleno, unas 9.000 personas. 

Los hermanos David, 23 años, y José Muñoz, 20, se criaron en la industrial Cornellá, periferia barcelonesa, a la vera del bar familiar La Española y más tarde como empleados en una filial de Seat. En ese ambiente familiar y social desarrollaron su amor por las músicas populares españolas y el rock, fabricando e interpretando canciones bajo el nombre artístico de Estopa. 

Su maqueta de rumbas llegó a una multinacional del sector y a sus responsables les hizo tilín el aire desenfadado de aquellas canciones sobre el amor y la vida desde un punto de vista frescamente callejero. El inmediato disco fue un acierto de variedad y producción, y temas como Suma y sigue, La raja de tu falda, El del medio de los Chichos, Como Camarón, etc., hicieron estragos entre muchos jóvenes y más de un adulto. 

El CD se ha vendido a espuertas y los conciertos levantan una insólita demanda. Al anunciarse su llegada al velódromo muchos creímos que era una exageración. Pero día antes de la cita hubo que corregir expectativas y reconocer que el par de principiantes llenarian el recinto. 

Más aún lo reventaron colgando a última hora el inusual cartel de no hay entradas. Pero aquí empieza, contradictoriamente, el lado menos rosa de la película. A las condiciones poco fávorables del recinto deportivo para la exquisitez musical ya la incomodidad de un gentío apretujado se añadió un bastante cutre esquema de concierto. 

Escenario pobre y frío, voces justas y mal sonorizadas sin posibilidad de entender ni canciones ni comentarios. Indigesto bloque de ruido, sin ningún matiz instrumental. Y pocos alicientes escénicos del grupo. Con anécdotas como el recuerdo al "Escupe" de Cicatriz en la presentación de un guitarrista; ¿era Goar Iñurrieta? O el reconocimiento a Los Chichos con Son ilusiones. 

Convengamos en que los chicos son novatos y el concierto costaba sólo dos verdes, pero rara vez se ha podido ver una diferencia así entre demanda y oferta. Claro que a la incondicional masa le hubiera dado casi igual que los Muñoz cantarán a pelo y sobre un tablón porque tapaban prácticamente la voz de los protagonistas, coreándolés estrofas enteras de principio a fin de la noche, menos en el par de temas nuevos. Todas estas cosas habia una vez, cuando yo vivía un mundo al revés. 

Iñaki Zarata (El Diario Vasco).

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